PASEOS | Recorrido SALAMONE
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LA MAGIA DE FRANCISCO SALAMONE EN LAPRIDA
Entre 1936 y 1940, el ingeniero arquitecto Francisco Salamone desarrolló una de las obras más trascendentes de la arquitectura pública bonaerense, en una escala que no registra antecedentes en nuestra historia. Salamone, que tenía por entonces 39 años de edad, fue contratado por el gobernador Manuel Fresco, quien bajo el lema “Dios, Patria y Hogar” decidió “dignificar el perfil” de más de veinte pueblos del interior de la provincia, dotándolos de nuevos edificios comunales, mataderos, escuelas, plazas y cementerios. En ese trabajo, Salamone se encargó tanto del proyecto como de la dirección de obras y la resolución de los espacios públicos.
La cuestión podría no haber pasado de convertir a Salamone en un profesional que realizó sesenta obras en cuatro años, desde ya un mérito, si no fuera porque realizó una labor de diseño que aún hoy impacta a propios y extraños, que genera discusiones entre los estudiosos y abre continuos debates sobre sus posibles fuentes de inspiración.
Los edificios destinados a servir como municipalidad se destacan por sus impactantes torres, que quiebran la horizontalidad de la llanura bonaerense y se imponen en el paisaje urbano para cualquiera que visita estos pueblos.
Salamone adoptó en sus diseños dos estilos muy fuertes: el art déco y el expresionismo, con lo cual transmite una fuerza y un mensaje que impacta a cualquier visitante. Pero además, en los edificios comunales Salamone adoptó un diseño único: “En el modelo ornamental de la torre y en el cornisamento trata de personalizar cada pueblo. No hay dos torres iguales”, señaló un especialista.
Los mataderos evocan con sus torres las herramientas propias de su uso, las fuentes de las plazas son modelos que incluyen maceteros y bancos integrados, los mástiles y columnas de alumbrado son diseñadas hasta en sus más mínimos detalles y los portales de cementerio semejan ser monumentos que podrían servir como altares para una eventual misa de campaña.
Si la obra de Salamone estuviera concentrada, por caso, en algunos pueblos de España, Francia o Viena, la veríamos con admiración y asombro en revistas de arquitectura del mundo. Pero aunque suene a increíble, su vasta obra se distribuye en modestos pueblos de nuestra provincia, cercanos a Bahía Blanca, donde un viaje de fin de semana despertaría sensaciones únicas. Obras monumentales en Saldungaray, Pringles, Azul, Guaminí, Carhué y Laprida, entre otras, conforman un circuito sin desperdicio, pero que muy pocos conocen.
Como prueba de esa riqueza, vemos en esta nota la obra que Salamone desarrolló en la localidad de Laprida. El edificio comunal, con sus muebles y artefactos de iluminación originales diseñados por el ingeniero, la fuente de la plaza, el remozado portal del cementerio (una obra maestra) y el abandonado matadero, justifican un viaje que además gratifica por el silencio y la paz que estos pueblos de provincia despiertan
Un Aparte para el Portal del Cementerio
En medio de la llanura, en las afueras de los pueblos, Salamone diseñó los impactantes portales de cementerios. Lo hizo en Saldungaray y Azul, cada uno con diferentes diseños, y también en Laprida. Allí un juego de conos genera los espacios de acceso, bajo una monumental cruz que contiene un cristo que hace sentir su presencia en el silencio mágico de la paz pueblerina.
De líneas art déco, el portal fue restaurado este año, renovado su material símil piedra y, mediante la participación de escultores, recompuesta la figura de Jesús.
En el interior del acceso se ubican varios ambientes, en uno de ellos una pequeña capilla con una pequeña escultura de Cristo, similar su forma a la exterior.
El Mobiliario, También diseño de Salamone
Salamone no solo diseñaba el edificio y su estructura, sino que tomaba a su cargo la realización del mobiliario en su totalidad. En el caso de Laprida, el mismo se conserva en excelente estado pese a sus 70 años de uso, entre ellos las mesas y sillas que aún utiliza el Concejo Deliberante de la ciudad. También en el hall de acceso y en la planta alta se pueden observar sillones que siguen las líneas arquitectónicas de las obras desarrolladas en la localidad. Uno de los pies del sillón tiene un cenicero de madera adosado que es un cono invertido, inspirado sin dudas en la misma figura geométrica que se ve en el portal del cementerio.
También pueden admirarse varios artefactos de iluminación, resuelto en hierro inoxidable con líneas art déco.
Para realizar el recorrido Salomónico en Laprida deberá conectarse con la Direccion de Cultura y Educación.
Directora Viviana López
contacto: mlcultura2@laprida.net
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